ATH Anselmo que compró el techo por un tweet
Hoy vengo con cariño extra, porque el protagonista de hoy es el más humano de todos mis personajes. Os presento a ATH Anselmo, el hombre con el mejor timing inverso del hemisferio.
Por Tío Rekt ·
Hoy vengo con cariño extra, porque el protagonista de hoy es el más humano de todos mis personajes. Os presento a ATH Anselmo, el hombre con el mejor timing inverso del hemisferio.
Anselmo no era un degen. Al contrario: Anselmo era el escéptico oficial de su grupo de amigos. Dos años diciendo "eso del cripto es humo", "os vais a arruinar todos", "el dinero de verdad es el de toda la vida". Y os digo una cosa: su escepticismo era sano. Le protegió de tres modas, dos scams y un token de un futbolista. Anselmo iba GANANDO sin jugar.
Pero el escepticismo de Anselmo tenía una grieta, la misma que tenemos casi todos: no estaba hecho de convicción, estaba hecho de miedo a hacer el ridículo. Y ese material aguanta todo menos una cosa: ver a los demás ganar dinero.
Llegó el mercado alcista, como llega siempre, y con él la temporada de capturas de pantalla. El compañero de trabajo enseñando su cartera en verde. El primo que "iba a por el segundo coche". Y Anselmo aguantando, cada día un poco más callado. Hasta que un martes por la noche, en la cama, con el móvil a diez centímetros de la cara, vio EL tweet: uno con muchos cohetes, un gráfico vertical y la frase "si no entras ahora, no llores luego". Firmado por un señor con un lamborghini de fondo que —detalle importante que Anselmo no comprobó— vendía un curso.
Once minutos. Eso tardó Anselmo en descargarse una app, registrarse, meter una cantidad que llevaba dos años llamando "los ahorros" y comprar. Once minutos para deshacer dos años de prudencia. El FOMO no negocia: embarga.
¿Y sabéis qué pasó? Lo sabéis. Lo sabéis porque el apodo del personaje os lo he dicho en el título. Anselmo compró en el máximo histórico exacto. EL techo. Los analistas técnicos deberían estudiar a Anselmo: es más fiable que cualquier indicador. Desde ese día, el token solo conoció una dirección, y no era la de los cohetes. Anselmo, que entró para no sentirse tonto, consiguió el pack completo: sentirse tonto Y estar más pobre.
Pero aquí viene lo que me encanta de esta historia, y por lo que Anselmo tiene mi respeto eterno: no se escondió. Al mes, en la cena del grupo, lo contó él mismo, con su gráfica y todo: "compré aquí arriba, mirad, en la puntita". Y sus amigos, los mismos de las capturas en verde, fueron confesando uno a uno lo que las capturas no enseñaban: el que estaba en verde solo en UNA moneda de las nueve, el que ya había vendido con pérdidas, el del "segundo coche" que en realidad debía el primero. La cartera de todo el grupo, junta, era un chiste más triste que el de Anselmo. Solo que Anselmo fue el único con el valor de enseñarla.
🎓 Moraleja: el peor momento para tomar tu primera decisión en cripto es el momento en que TODOS parecen estar ganando: si la razón para entrar es un tweet con cohetes y un ardor en el pecho, eso no es una tesis, es FOMO con wifi. Las subidas verticales que ves en redes son el escaparate; la trastienda (los que compraron arriba, los que ya palmaron) no sale en las capturas. Si algo te interesa de verdad, te interesará también la semana que viene, con calma, con una cantidad pequeña y sabiendo qué compras. El mercado abre todos los días; el FOMO solo abre cuando ya es tarde.
Para el club, con la mano en el corazón: ¿cuál fue TU tweet de los cohetes — ese contenido que casi (o sin casi) te hizo comprar en caliente? Te leo abajo. Aquí no se juzga a nadie: yo entré por un vídeo de un señor con un jacuzzi. 🤡
⚠️ Personajes ficticios. Contenido satírico-educativo, no es consejo financiero. #CryptoIdiot #DYOR · F en el chat 🤡